La idea del “Bingo de nombres y sonidos” es muy sencilla y sirve muy bien para integración + observación diagnóstica de lectura y escritura. No sería un bingo tradicional de números.
Bingo de nombres y sonidos iniciales
Cada niño recibe una hoja dividida, por ejemplo, en 6 o 9 casillas. En ellas irá anotando o dibujando los nombres de algunos compañeros.
Cómo se juega:
Primero hacemos una ronda donde cada alumno dice su nombre en voz alta.
El docente enfatiza el sonido inicial, no solamente la letra:
María → “mmm… María”.
José → “jjj… José”.
Sofía → “sss… Sofía”.
Después los niños caminan por el salón y deben encontrar compañeros cuyos nombres cumplan diferentes consignas:
“Busca un compañero cuyo nombre empiece como mesa”.
“Busca un nombre que comience con /s/”.
“Encuentra a alguien cuyo nombre empiece diferente al tuyo”.
“Encuentra dos nombres que comiencen con el mismo sonido”.
Cuando encuentran a alguien, escriben su nombre en una casilla. Si todavía no pueden escribirlo de manera autónoma, el compañero puede mostrarles su gafete para copiarlo.
Cuando completan una fila o todas las casillas, dicen “¡Bingo!”.
Al final nos sentamos y revisamos algunos ejemplos: “¿Quién encontró dos nombres que empiezan igual?”, “¿Con qué sonido empieza Carlos?”, etc.
¿Qué estaríamos observando?
Sin convertirlo en examen, te permite ver quién:
reconoce su nombre escrito;
identifica sonidos iniciales;
relaciona sonido y letra;
copia palabras conservando el orden de las letras;
escribe nombres sin modelo;
se comunica fácilmente con sus compañeros;
requiere apoyo para incorporarse al grupo.
Y para alumnos nuevos, me gusta especialmente porque los obliga de una manera natural y agradable a hablar con varios compañeros, aprender nombres y empezar a sentirse parte del grupo, sin señalarlos como “los nuevos”.

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