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martes, 29 de septiembre de 2026

Descubrimos dónde hay escritura

Niños descubren escritura en un libro, un envase de leche y una carpeta acompañados por su maestro

Descubrimos dónde hay escritura es una actividad de alfabetización inicial en la que las niñas y los niños exploran libros, etiquetas, carteles y otros materiales cotidianos. Localizan escritura, anticipan qué puede decir y conversan sobre para qué sirve, sin requerir lectura convencional.

Momento de conceptualización: presilábico, con variantes para alumnos silábicos.

Qué favorece: el reconocimiento de la escritura en materiales cotidianos, la diferenciación entre dibujo y escritura y la exploración de sus funciones.

Modalidad: exploración en pequeños grupos y conversación colectiva. Ajuste los apoyos según el diagnóstico y las observaciones del grupo.

Intención didáctica

Que las niñas y los niños localicen escritura en el aula y en materiales del entorno, anticipen qué puede decir y expliquen para qué creen que sirve.

Materiales

  • Libros, revistas y folletos.
  • Envases limpios y etiquetas.
  • Calendario, lista de asistencia y carteles del aula.
  • Tarjetas o notas para registrar los hallazgos.
  • Un pliego de papel y marcadores.

Seleccione materiales con usos reconocibles y textos diversos, no solamente palabras aisladas. Prepare pocos ejemplos para la primera exploración y amplíelos conforme el grupo pueda compararlos.

Desarrollo

1. Buscamos escritura en el aula

Inicie preguntando:

“¿En qué lugares de nuestro salón hay algo escrito?”.

Invite a recorrer el aula en pequeños grupos y señalar lo que encuentren. Escuche sus propuestas, incluso cuando señalen dibujos, números o símbolos.

  • ¿Qué encontraste?
  • ¿Dónde está lo escrito?
  • ¿Qué te hace pensar que ahí se puede leer?

Observe qué consideran escritura y qué explicaciones ofrecen antes de intervenir.

2. Observamos los materiales

Reúnan algunos ejemplos y explórenlos juntos. Pida señalar qué parte consideran escritura y cuál corresponde a una imagen.

Si un niño señala todo el material, ayúdelo a precisar: “En esta portada hay un dibujo y otras marcas. ¿Dónde crees que está escrito el nombre del libro?”.

No convierta la exploración en una clasificación inmediata de respuestas correctas e incorrectas. Utilice sus explicaciones para proponer nuevas comparaciones.

3. Anticipamos qué puede decir

Elija algunos materiales y pregunte:

  • ¿Qué crees que puede decir aquí?
  • ¿En qué te fijaste?
  • ¿Para qué habrá alguien escrito eso?

Los alumnos pueden apoyarse en imágenes, experiencias previas, el lugar donde aparece el texto o alguna escritura conocida. Recupere esas pistas sin presentar la anticipación como lectura comprobada.

Ejemplo: ante un envase, un niño puede anticipar el nombre del producto por su forma o su ilustración. Invite a señalar dónde cree que está escrito y después lea ese fragmento para comprobar qué dice.

4. Comprobamos mediante la lectura

Lea el fragmento que están explorando mientras señala dónde está escrito.

Converse sobre lo anticipado: “Pensábamos que aquí decía quién podía entrar. Voy a leerlo para comprobar qué información nos da”.

Si la anticipación no coincide, pregunte qué información nueva encontraron. Muestre que leer permite comprobar y ampliar lo que pensamos sobre un texto.

5. Conversamos sobre sus funciones

Comparen algunos usos de la escritura:

  • El nombre en una carpeta permite identificar a su dueño.
  • Un cartel puede comunicar un aviso.
  • Un calendario ayuda a consultar fechas.
  • Una etiqueta puede informar qué contiene un envase.
  • Un libro permite conocer una historia o consultar información.

Pregunte: “¿Qué necesitaríamos preguntar o recordar si aquí no estuviera escrito?”. Retome las respuestas para conversar sobre cómo los textos ayudan a conservar y comunicar información.

6. Registramos nuestros hallazgos

En un pliego, anote mediante dictado al docente los lugares y usos que identificaron.

Dónde encontramos escritura — Para qué sirve

En las carpetas — Para saber de quién son.

En los carteles — Para comunicar avisos.

En los libros — Para leer historias o buscar información.

Cada equipo puede añadir un dibujo del material que exploró. Relea los registros con el grupo y deje el pliego disponible para incorporar nuevos hallazgos.

Intervención docente

Si un alumno afirma que solo se puede leer en los libros, proponga explorar un cartel, una etiqueta o la lista de asistencia.

Si confunde imagen y escritura, invite a señalar ambas y converse sobre qué información aporta cada una. Las imágenes también comunican; interesa explorar qué aporta específicamente lo escrito.

Si señala números, reconozca que permiten interpretar información, como una fecha o un precio, y compárelos con las palabras del mismo material.

  • Escuche las anticipaciones y pregunte qué pistas las sostienen.
  • Invite a señalar el fragmento sobre el que están conversando.
  • Lea para comprobar y ampliar la información.
  • Relacione lo escrito con el uso real del material.
  • Evite exigir identificación de letras o descifrado de palabras.

Primero escuche cómo reconocen y explican la presencia de escritura; después ofrezca lectura y comparación.

Qué podemos observar

  • Dónde considera que hay escritura.
  • Cómo distingue escritura, imágenes, números y otros símbolos.
  • Qué pistas utiliza para anticipar el contenido.
  • Qué funciones reconoce en los textos.
  • Cómo revisa sus anticipaciones después de escuchar la lectura.

Registre explicaciones concretas y los apoyos ofrecidos. Estos indicios orientan la intervención y se complementan con otras situaciones de lectura y escritura; por sí solos no determinan el momento de conceptualización.

Ejemplos y variantes

Para alumnos presilábicos

Explore pocos materiales por sesión. Permita señalar, conversar y anticipar sin exigir lectura convencional. El docente lee para comprobar.

Para alumnos silábicos

Además de las pistas del contexto, invite a observar alguna parte escrita que reconozcan y explicar cómo les ayuda. Comprueben mediante la lectura del texto completo seleccionado.

Para ampliar al entorno

Explore fotografías o materiales de lugares conocidos: una tienda, la escuela o un consultorio. Conversen sobre dónde hay escritura y qué información ofrece.

Para dar continuidad

Retome el pliego cuando aparezca una necesidad real: identificar materiales, comunicar un aviso o consultar una fecha. Pregunte qué texto podría ayudar y utilícenlo.

Una mirada desde la construcción

Explorar escritura en situaciones cotidianas permite descubrir que los textos tienen destinatarios y propósitos. Las anticipaciones muestran cómo los niños interpretan las pistas disponibles; la lectura del docente les ofrece oportunidades para comprobarlas y construir nuevas referencias.

El aula se convierte en un ambiente alfabetizador cuando los textos se consultan y utilizan para resolver necesidades del grupo, además de estar presentes en sus paredes y materiales.

Actividades relacionadas

Vincule esta exploración con Reconocemos nuestro nombre en el aula, donde la escritura permite identificar pertenencias.

También puede recuperar Encontramos nuestro nombre en la lista de asistencia, como ejemplo de un texto que permite registrar y consultar información del grupo.

Referencia metodológica

Fuente de la actividad: Secretaría de Educación Pública. Fichero de actividades didácticas. Español. Primer grado, ficha 11, “Todo lo que se puede leer”.

Adaptación pedagógica, actualización y presentación digital: LECTOESCRITURA. El desarrollo y las variantes de esta página son una adaptación; no una transcripción literal de la ficha original.

Canal oficial YouTube: LECTOESCRITURA.